REPLANTEAR EL DERECHO A LAS ARMAS | Luis Villaseñor


Durante este año, el mundo ha sido escenario de hechos y actos controversiales y violentos cometidos tanto por civiles como por gobiernos totalitarios en contra de la población civil. Negocios vandalizados, saqueados, incendiados y destruidos alrededor de la Unión Americana por movimientos como “Antifa” y “Black Lives Matter” han sido motivo suficiente para que miles de ciudadanos ejerzan la Segunda Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos de América y a través de ella, porten y utilicen armas de fuego para defender sus propiedades, especialmente hogares y negocios.

         Este polémico derecho parece ser validado por la opinión pública ante las medidas extremas de la policía norteamericana (caso de George Floyd) o, por ejemplo, ante las agresiones violentas del gobierno chino en contra de estudiantes que protestan a favor de la autonomía de Hong-Kong.

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         Casos similares de represión a la población civil por parte del gobierno son presenciados en Argentina ante el descontento de los ciudadanos por las políticas de Alberto Fernández, o en España por el temor fundado del Estado de Alarma que pretende imponer Pedro Sánchez.

         Pero: ¿Y México?

         La actual ola de violencia que vivimos en el país desde el sexenio de Calderón por parte del crimen organizado, en contubernio con autoridades corruptas, incita a que cada vez más ciudadanos opten por comprar armas para su defensa personal.

         La historia de este derecho, no es compleja, al menos en el caso de la legislación mexicana.

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         A pesar de estar previsto en constituciones anteriores a la de 1917, El gobierno de Luis Echeverría modifico el artículo 10 Constitucional para que fuera una ley y no la Constitución, la que habría de restringir el derecho a las armas de fuego.

         El contexto que se vivía en aquel tiempo, orillo al Presidente a reformar el Marco Constitucional, ello en razón de las guerrillas de izquierda que empezaban a tener un importante papel en el país.


Otra columna de Luis: Derecho económico vs 4T


         Dicha medida legal solo agravo la situación ya que muchas armerías administradas por civiles cerraron y la mayoría de las armas quedaron en la clandestinidad y en el mercado negro. Además, se les restringió a los ciudadanos la oportunidad de defenderse ante un temible enemigo que ya empezaba a desarrollarse y que en la actualidad horroriza no solo al país, sino a más de la mitad del continente americano: Los Carteles de la Droga.

         En vista de lo anterior, considero que es hora de reformar la Ley Federal de Armas de fuego y Explosivos a fin de simplificar en lo mínimo los trámites burocráticos en la Dirección de Comercialización de Armas de la SEDENA y de ser posible, permitir nuevamente las armerías privadas en México. Es momento de regresarle a los ciudadanos, el derecho de defenderse ante el crimen. El derecho que el PRI restringio en 1971.


No te pierdas la columna de Luis Villaseñor aquí en #elmarcojuridico

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